Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires!

Ocho horas para imprimir en nuestro recuerdo el Buenos Aires histórico y el cotidiano.

Comenzaremos el recorrido por La Boca, colorido barrio de conventillos cuya columna vertebral la constituyen el fútbol y el tango. En esta pequeña "república", las historias de compadritos, prostitutas y poetas aún resuenan en sus calles. Quienes vibran con el fútbol podrán visitar el estadio del club más popular del país, Boca Juniors, el de Maradona, conocido como la Bombonera.

Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires! San Telmo será nuestra segunda etapa. Es la zona de los anticuarios y de la imperdible feria artesanal de los domingos. Adentrándonos en el barrio, les mostraré curiosidades que hacen a la arquitectura local; visitaremos viejos cines y conventillos reciclados, la antigua cárcel, y los numerosos rincones donde se instalaran otrora las familias más poderosas del país. En nuestro camino hacia el microcentro, pasaremos por la Manzana de las Luces, verdadero faro de la actividad intelectual en el siglo XIX.

Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires! El microcentro de la ciudad y sus alrededores es el paso siguiente, con sus calles peatonales, sus edificios históricos, sus avenidas de aspecto parisino y el eclecticismo arquitectural que juega con el romanticismo italiano, pasa por el Art Decó y cobra vuelo con sus espectaculares estructuras neo-góticas. Conoceremos el mítico café Tortoni y los numerosos monumentos urbanos de la zona.

La mítica Plaza de Mayo merece una atención particular por ser todavía la arena de la historia política argentina. En ella, las Madres de Plaza de Mayo ―con sus ya legendarios pañuelos blancos cubriendo sus cabezas― cada jueves desde 1977 continúan reclamando castigo a los culpables del genocidio practicado por la última dictadura cívico-militar. Conocerán el colonial Cabildo y la Catedral Metropolitana donde ejercía su magisterio el cardenal Bergoglio antes de ser ungido como el Papa Francisco en 2013. La Casa Rosada (palacio presidencial) será un buen lugar para saber un poco más a propósito del general Perón y su esposa Evita.

Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires! Sus calles peatonales Florida y Lavalle exigen hacer una pausa para las fotos de los numerosos espectáculos ambulantes ofrecidos por cantores, mimos, músicos, grupos folklóricos, orquestas diversas, estatuas vivientes, bailarines de tango y teatros de marionetas.

A pocas cuadras de la Casa Rosada, se encuentra el ultramoderno paseo de Puerto Madero, uno de los sectores más cotizados de la ciudad, con su Puente de la Mujer y los viejos depósitos ingleses convertidos en restaurantes. Allí podrán apreciar también la bella Fragata Sarmiento.

Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires! Luego visitaremos la zona de negocios financieros denominada La City, con sus rascacielos de cristal.

Debido a sus lujosas residencias y petits-hôtels, Barrio Norte y La Recoleta, constituyen el barrio francés de Buenos Aires, donde se mezclan el lujo de las familias poderosas y las embajadas, las iglesias y los parques, los museos y la grandes marcas de la moda. Visitaremos la colonial Basílica de Nuestra Señora del Pilar construida en 1732, la bella y descomunal escultura mecánica Floralis Genérica y recorreremos los inmensos parques y plazas de los alrededores.

Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires! Por ser el símbolo necrológico de las vicisitudes históricas argentinas, es tan enriquecedor como sorprendente un paseo por el aristocrático Cementerio de la Recoleta, segundo en importancia en el mundo después del Père Lachaise parisino. Descansan allí una buena parte de las personalidades que marcaran el dramático péndulo del desencuentro entre los argentinos y, también, celebridades de la cultura, de la ciencia, deportistas y curiosos personajes en todos los rubros. Algunos de estos cadáveres prestigiosos siguieron tejiendo la historia desde sus tumbas, como fue el caso de Evita Perón y las increíbles derivas a las que fuera sometida su momia. Como toda necrópolis, la Recoleta bulle de leyendas, mitos y realidades truculentas o risueñas que les contaré recorriendo sus pasillos.

Circuito ¡Toda mía, Buenos Aires! Seguiremos la visita de la ciudad por Palermo Soho que fue, hasta no hace mucho, Palermo Viejo: un barrio convertido en uno de los lugares más cotizados y apreciados de Buenos Aires. Allí florecieron coquetos comercios del prêt-à-porter, cafés literarios, pequeños teatros, bares, restaurantes y bistrós decorados con talento le dieron a este barrio un aspecto juvenil y un inmenso vuelo cultural.

Adonde quiera que uno vaya, recorrer esta ciudad significa también gustar su café, un cóctel o una de las tantas variedades de licuados de frutas que ofrecen sus confiterías o disfrutar de la carne argentina, cuyo especial sabor y textura la hacen única en el mundo.

Buenos Aires es una aventura permanente que debe recorrerse con todos los sentidos atentos.

Tarifas y contacto
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